Desde el martes 13 de julio, en su quinta programación, el Cine Club Universitario presentará el ciclo "El Dulce encanto de la provocación" - o el cine de Luis Buñel-. El martes 27 de julio será el turno de "El delicado encanto de la burguesía" (1972). Las proyecciones serán en la Medioteca a las 20,30 horas con ingreso libre y gratuito.
Próximas Películas
20 de Julio
- Nazarín (1959) – México
Luis Buñuel
27 de Julio
- El delicado encanto de la burguesía (1972) – Fran/Esp/Ital
Luis Buñuel
03 de Agosto
- El fantasma de la libertad (1974) – Fran/ Ital
Luis Buñuel
Luis Buñuel Portolés nació en Calanda el 22 de febrero de 1900. Al terminar el colegio en 1917 fue a Madrid a estudiar y se alojo en la Residencia de Estudiantes donde conoció a García Lorca, Salvador Dalí, Pepín Bello y Rafael Alberti. Es allí donde empieza a frecuentar talleres literarios, salas de lectura poética, tertulias con los ultraístas.
En el año 25 se traslada a Paris donde frecuenta los círculos surrealistas y comienzan sus colaboraciones en cine con Jean Epstein y sus trabajos en teatro.
Sus primeros filmes son Un perro Andaluz, La edad de oro y Las Hurdes (Tierra sin pan). Durante la guerra civil colaboró activamente con el gobierno republicano. Finalizada la guerra se fue a USA y finalmente a México, donde se nacionalizo y pudo trabajar nuevamente en cine.
Su obra es sumamente audaz y provocadora, su mirada de la vida es en general escéptica y pesimista. Renegaban de todos los principios morales del pensamiento burgués, tenia un odio viseral por la religión y detestaba a los militares. En sus propias palabras el era un “gran ateo gracias a dios”. Sin embargo llevo una vida sana, ordenada, casi acética. Siempre hablo bien de sus recuerdos en la milicia y de su paso por el colegio jesuita. Era una especie de puritano anarquista que detestaba las reglas socialmente impuestas, pero su vida era sumamente disciplinada. Disfrutaba del vino, del tabaco y las mujeres, pero no se le conoció ninguna aventura después de casado. Fue un gran transgresor de los principios morales en su discurso y en sus películas, y fue sobre todo un gran bromista. Para él una buena broma era una demostración de estar en contra del orden establecido.