Sociología
Nora Garita: “Sin un buen diagnóstico, no podemos avanzar”
Mié, 08/06/2016 - 10:12

La presidenta de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) aseguró que el desafío de las Ciencias Sociales es “saber qué pasó y cómo hacer de aquí en más” ante el giro político que se está dando en América Latina. Lo hizo en el marco del "II Congreso de la Asociación Argentina de Sociología" y de las "I Jornadas de Sociología de la UNVM".

 

La presidenta de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), doctora Nora Garita Bonilla, participó del II Congreso de la Asociación Argentina de Sociología (AAS) y primer congreso pre-ALAS, que se realizó en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), y aseguró que “las Ciencias Sociales deben estar a la altura de los cambios y las incertidumbres” en el contexto latinoamericano actual. En ese sentido, llamó a “hacer un perfil de actores, comprender lo que ha ocurrido y preguntarse qué pasó para poder entender”. Según la especialista: “si no hay un buen diagnóstico no podemos avanzar”.

 

Durante el encuentro que reunió a referentes de las Ciencias Sociales en América Latina se abordaron las perspectivas, debates y agendas de investigación. Además, investigadores presentaron avances de trabajos en las diferentes disciplinas e intercambiaron puntos de vista hacia “una imaginación sociológica de lo que ocurre”.

 

En ese escenario, ALAS busca una conexión de temas alineados en la enseñanza y utilización de la sociología como disciplina, los procesos de modernización en América Latina y la manera en que la Sociología se posiciona como observador de todas estas dimensiones. “Las Ciencias Sociales deban aceptar el desafío de saber qué pasó y cómo hacer de aquí en más”, afirmó Garita en una entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM.

 

- ¿Cuáles son los desafíos actuales de las Ciencias Sociales en América Latina?

- En este momento las Ciencias Sociales deben estar a la altura de los cambios y las incertidumbres que se nos abren. Hay un giro, algunos dicen que es un cambio de ciclo de gobiernos progresistas y otros no comparten esta expresión. El tema es que hay un cambio en muchos gobiernos que durante años abrieron grandes expectativas a nuestros países y eso hace que las ciencias sociales deban aceptar el desafío de saber qué pasó y cómo hacer de aquí en más; porque las ciencias sociales no son ajenas, son producidas por las condiciones sociales y, a la vez, su quehacer produce realidad y explicaciones. Entonces tiene que estar dispuesta a ese compromiso.

 

- ¿Desde qué lugar?

- Actualmente proliferan muchísimas resistencias, movimientos y acciones. En internet, en las plazas públicas, en el mundo rural, los pueblos indígenas luchan por la defensa de sus territorios, de sus ríos, no quieren grandes represas extractivistas. A veces nos da la impresión de que las Ciencias Sociales se quedaron cortas respecto de sus categorías de análisis y el desafío es cómo crear nuevas categorías y cómo desarrollar la teoría propia a partir de la tradición del pensamiento crítico latinoamericano. Eso implica desafíos metodológicos y saber qué Ciencias Sociales hacemos y para quién.

 

- ¿Qué rol le asignan a las nuevas tecnologías que aparecen como un espacio de resistencia?

- Las nuevas tecnologías ocupan un lugar importantísimo en todos los niveles. Es muy interesante ver que desde ALAS, en el último congreso, hubo trabajos muy interesantes de lo que pasa en la red como espacio de convocatoria, espacio de la protesta misma y espacio de configuración de subjetividades. En Brasil hubo movimientos sociales en red en denuncia de la desaparición de los estudiantes en México. La red se vuelve el espacio mismo de la denuncia y la movilización. Crea nuevas identidades, tiene un gran espacio y nos tiene que generar nuevas metodologías de investigación y de enseñanza. Al inicio había una resistencia al ver a los estudiantes comunicándose por WhatsApp en media clase, hay que tomarlo como parte del mundo actual y ver cómo lo utilizamos en la enseñanza, la investigación y en el impacto de las ciencias sociales.

 

- Hablaba usted de cambios en el escenario político latinoamericano, ¿cuáles son las respuestas que pueden dar las Ciencias Sociales?

- Aún no hay respuestas, tenemos que tener la valentía de hacer las preguntas correctas para empezar a reflexionar y no podemos tener simplemente una respuesta afectiva. Lo importante sería empezar a comprender qué pasó con nuestras democracias, cuál fue la relación de estos gobiernos con los movimientos sociales, qué promesas se cumplieron y cuáles no, qué fuerzas trabajaron con los medios de comunicación, cuál fue el papel de los medios, de las transnacionales, de las grandes empresas, entre otros aspectos. El objetivo es hacer un perfil de actores, comprender lo que ha ocurrido y preguntarse qué pasó para poder entender. Si no hay un buen diagnóstico no podemos avanzar, y ahí las ciencias sociales tienen un rol de ser muy críticas, de no leer todo desde nuestros dogmas, sino atrevernos a cuestionar qué pasó.

 

- ¿Qué relación hay entre los estudios latinoamericanos y lo europeos?

- Las Ciencias Sociales son de la modernidad, originadas en Europa. En ese sentido las grandes teorías tienen un origen eurocéntrico y no tenemos que renegar de ellas, tenemos que hacer ciencia con esos procedimientos y teorías. El asunto es que la colonialidad, un patrón de poder que permaneció hasta el día de hoy, tiene que ver con la mirada. Tenemos que ver lo que se genera acá, descolonizar la mirada y las Ciencias Sociales, que no implica romper el diálogo sino continuar la tradición de enriquecerla desde acá, con categorías y miradas propias.


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