Juan Carlos Tedesco
“El desafío es apostar a una educación superior inclusiva y democrática”
Jue, 13/10/2016 - 13:33

Para el exministro de Educación de la Nación, el desafío de la universidad “es enseñar el oficio de aprender” y construir “sociedades más justas”. Lo manifestó en el marco de un nuevo encuentro del Programa de Capacitación para el Personal de Gestión de la UNVM.

 

El exministro de Educación de la Nación, doctor Juan Carlos Tedesco, encabezó un nuevo encuentro del Programa de Capacitación para el Personal de Gestión de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). En la oportunidad, los funcionarios de la casa de altos estudios local debatieron acerca de los desafíos pedagógicos para garantizar la equidad en el ingreso a la Universidad, la permanencia y el egreso.

 

-¿Qué diagnóstico puede hacer sobre el estado de la educación superior en Argentina?
-Estamos en un momento donde se ha producido una gran expansión cuantitativa en la cual el sector público tiene un gran papel, y eso es un rasgo distintivo del caso argentino y de Uruguay con respecto al resto de América Latina, donde buena parte de la expansión ha estado a cargo del sector privado. Aquí tenemos un sector público muy importante. Cuantitativa y cualitativamente, las mejores universidades son las universidades públicas. Sin embargo, la vocación democrática que tiene nuestra legislación universitaria se ve erosionada por fenómenos de fracaso en los estudios. Los datos de deserción son alarmantes. Depende de las universidades, pero en promedio para todo el país entre el 50 y 60 por ciento fracasan en ese tramo del acceso a los estudios. Necesitamos tener políticas importantes que atiendan este problema, de manera tal que evitemos que, finalmente, lo que le permitimos hacer a un porcentaje importante de estudiantes es experimentar el fracaso.

 

-¿Cuáles son los puntos críticos que se visualizan en el ingreso a la universidad?
-El problema del ingreso pone de manifiesto el déficit que traen los estudiantes de su trayectoria anterior, sobre todo en lecto-escritura y razonamiento científico-lógico. No podemos decir que es culpa del secundario y hacerle pagar el costo a los estudiantes. Hay que asumirlo, y esto genera un gran debate en la universidad. Tenemos un gran reto pedagógico de cómo promover en estos aspirantes a la universidad el desarrollo de competencias, habilidades y conocimientos que le permitan tener una trayectoria educativa exitosa. Eso también está muy asociado con el origen social, entonces tenemos ahí un serio desafío pedagógico que implica darle gran prioridad al curso de ingreso y los primeros años, prioridad en términos financieros, pero también cualitativos y técnicos. Hoy en la universidad argentina hay una enorme variedad de experiencias que se están preparando para encarar este problema. No podemos permitirnos pensar que el 60 por ciento de los que aspiran a ingresar a la universidad fracase y no tenga capacidad para hacer la carrera.

 

-¿Qué papel cumplen los docentes y las estrategias pedagógicas?
-Los docentes tienen el desafío pedagógico de asumir que su tarea es enseñar y que el otro tiene que aprender. Esto que parece una obviedad muchas veces no funciona así, y la universidad ha subestimado durante mucho tiempo el tema de la pedagogía con la idea de que con manejar la disciplina es suficiente, y no lo es. Hay que manejar la disciplina, pero también las estrategias de enseñanza de esa disciplina, sobre todo en estos contextos donde tenemos jóvenes con problemas que exigen que la pedagogía ocupe un lugar importante. Se trata de volver a colocar el tema de la pedagogía en la agenda de reflexión y discusión, y darle a la enseñanza un prestigio e incentivos mucho más fuertes de los que tiene hoy en la universidad.

 

-¿Cuáles son los grandes desafíos que plantea la universidad pública?
-La universidad tiene los mismos desafíos de la educación en general y los podría ubicar en los pilares de la educación en el siglo XXI puestos de manifiesto en un informe de la UNESCO. Uno es aprender a aprender y el otro es aprender a vivir juntos. El primero es el desafío desde el punto de vista cognitivo, los conocimientos se renuevan muy rápidamente y lo que aprendemos en la universidad no va a durar mucho tiempo su vigencia y validez. Ya hay disciplinas y áreas en las que los títulos se entregan con fecha de vencimiento, si uno no se actualiza permanentemente queda obsoleto. Entonces el desafío de la universidad en esa dimensión es enseñar el oficio de aprender, por que la persona va a tener que aprender a lo largo de toda la vida. El otro desafío es social. La frase de aprender a vivir juntos refleja la idea de que la universidad apunta desde el punto de vista político y social a la construcción de sociedades más justas, donde estemos todos incluidos, y esto hoy le hace jugar al conocimiento y a la información un papel muy importante. El desafío de la universidad está dado por cómo formamos elites políticas, técnicas, científicas con adhesión a la justicia social y a la construcción de sociedades más justas.


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