Soberanía y seguridad alimentaria
Formando agentes de cambio desde el territorio
Lun, 11/12/2017 - 09:23

Estudiantes y graduados de Ingeniería Agronómica llevan adelante dos proyectos extensionistas de huertas agroecológicas junto a estudiantes del IPETyM Nº56 “Abraham Juárez” y niños y niñas del barrio La Calera.

 

Con el objetivo de fortalecer un sistema agroalimentario que priorice la seguridad y la soberanía alimentaria, estudiantes, graduados y docentes de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) diseñaron e implementaron un conjunto de prácticas territoriales junto a niñosy niñas y adolescentes de la ciudad.

 

Este proyecto financiado desde el Instituto de Extensión se desarrolló en predios cedidos por el IPETyM Nº 56 “Abraham Juárez” y el Comedor “Caritas Felices” en barrio La Calera e incluyó la planificación y montaje de huertas comunitarias, la producción de plantines y la realización de talleres teórico - prácticos sobre siembra, compostaje, semillas y alternativas de producción libre de agroquímicos y pesticidas.

 

Con el acompañamiento Programa de Extensión e Integración para el Desarrollo Agroalimentario (PEIDA), dependiente del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Básicas y Aplicadas (IAPCBA), se priorizó no solo la transferencia de conocimientos al territorio, sino también complementar la formación universitaria de los futuros ingenieros agrónomos que transitan su carrera en la UNVM, aspirando a desarrollar un profesional comprometido con las realidades de su entorno y la construcción de una sociedad más justa.

 

“La huerta es el punto de partida para difundir, promover y fortalecer alternativas de producción de alimentos que son autosustentables, económicas y de bajo impacto ambiental. Es el disparador para que los chicos aprendan cómo se produce lo que comen todos los días”, afirmó la ingeniera agrónoma Natalia Tacconi, integrante del proyecto.

 

El espacio de trabajo donde niños y adolescentes sembraron y cosecharon tomate, pimiento, berenjena, acelga, lechuga, zapallito, zanahoria, remolacha y perejil también ha permitido poner en tensión las actuales lógicas de generación, distribución y consumo: “hoy asistimos a una concentración del mercado que afecta la soberanía y la seguridad alimentaria de nuestras comunidades. A partir de estas unidades educativas y productivas buscamos generar conciencia, que ellos sepan que pueden producir sus propios alimentos y convertirse en agentes de cambio de un modelo que constantemente nos muestra que es privativo y excluyente”, añadió.

 

Respecto a su experiencia en barrio La Calera y en la institución educativa de barrio San Martín junto a estudiantes de 3º año, Tacconi manifestó que “se aprende muchísimo”.

 

“Estos encuentros nunca suelen ser como los proyectamos y eso nos enriquece, nos permite crecer como profesionales y como Universidad. Ya no salimos al territorio con una receta ni con la soberbia intelectual de creer saberlo todo, al contrario, vamos al encuentro de la comunidad y dispuestos a dialogar, a interpelarnos mutuamente y construir de manera colectiva”, concluyó.

 

La huerta como experiencia educativa
El proyecto extensionista “La huerta va a la escuela” inició sus actividades a mediados de 2017 en el IPETyM Nº56 con los alumnos de la orientación técnica en Industria de los Alimentos. Durante los encuentros semanales se trabajó no solo en el acondicionamiento del terreno y armado de la huerta, sino también en actividades complementarias para comprender los conceptos de soberanía y seguridad alimentaria.

 

“A lo largo de estos meses fue importante que los chicos incorporaran miradas alternativas respecto a los circuitos de producción a los que estamos acostumbrados. También, fue significativo para que sepan desde dónde vienen los alimentos que se consumen y aprender que ellos mismos pueden sembrarlos y cosecharlos de manera orgánica, cuidando el medio ambiente y sin la utilización de agroquímicos”, sostuvo la profesora en Educación Tecnológica Roxana Pérez.

 

La actividad impactó de tal manera que algunos estudiantes replicaron la huerta en sus propias casas y se definieron nuevas metas para el próximo ciclo lectivo. En este sentido, la docente anticipó que el trabajo con la UNVM incorporará además el agregado de valor para los alimentos cosechados en la huerta escolar, a partir de la producción de mermeladas y conservas.

 

Al opinar sobre la generación de estrategias de intervención que vinculan a la Universidad con el nivel Secundario, indicó que este contacto permanente les permite a los jóvenes “conocer otro espacio al que pueden no solo aspirar, sino llegar”.

 

“Por ahí tienen la concepción de que al finalizar la secundaria van a hacer alguna changuita y en realidad van a egresar con un título técnico, con iguales capacidades y saberes que cualquier otro chico. Ellos tienen la posibilidad de estudiar en la Universidad Pública y nosotros tenemos la obligación de crear y fortalecer esa conciencia”, remató Pérez.


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