Control penal
Investigan la situación de mujeres presas desde metodologías feministas
Lun, 16/04/2018 - 11:41

La docente de la Universidad de Barcelona, Elisabet Almeda, aseguró que estudiando las cárceles “se puede conocer mucho de lo que está afuera, es como un espejo” de la sociedad. Ofreció un curso de Teoría Social Contemporánea en la UNVM.
 
La doctora Elisabet Almeda, docente de la Universidad de Barcelona, dictó un curso de Teoría Social Contemporánea en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en el que brindó herramientas teóricas no androcéntricas para acercarse a los diferentes debates sobre la sociología de la memoria, de la familia y del control penal. 
 
Durante los encuentros, la investigadora abordó experiencias concretas de investigación feminista aplicada para conocer las principales reflexiones teóricas sobre “las mujeres en conflicto con la ley penal” y examinar los principales rasgos del sistema penal y penitenciario “que afecta a las mujeres”.
 
Sus investigaciones se desarrollan en tres grandes ámbitos: sistemas de ejecución penal, cambios y políticas familiares y memoria, temas sobre los cuales publicó libros y artículos científicos. En una entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM describió la situación de las cárceles de mujeres y destacó el impacto internacional del movimiento #NiUnaMenos, entre otros temas.
 
-¿Por qué se definió por esta línea de investigación?
-Hace 25 años empecé a estudiar el tema de las mujeres que transgreden las leyes, que resisten el control social de una sociedad patriarcal, machista y androcéntrica. Entonces, desde mi punto de vista, las mujeres que están dentro de las cáceles, que tienen una pena privativa de la libertad, forman parte del grupo de mujeres más excluidas de la sociedad y, de alguna manera, son mujeres que han transgredido su rol esperado en su grupo social, que han roto las reglas no solamente penales, sino muchas veces también las sociales. Desde la criminología feminista se dice que las mujeres presas han vulnerado dos leyes, la ley social y la ley penal, por ello se las castiga aún más. Es algo que no pasa con los hombres que están privados de la libertad. Entonces estudio este tema porque creo que explica mucho de la sociedad que no está presa. Estudiando a las mujeres presas se puede conocer mucho de lo que está afuera, es como un espejo.
 
-¿Qué semejanzas y diferencias puede establecer entre las cárceles de mujeres que conoce de América Latina y las de Europa? 
-Quienes trabajamos en estos temas vemos que hay muchas características comunes en las cárceles de mujeres del mundo, cuestiones que se repiten. Entre esas características, si comparamos con las cárceles de hombres vemos que las cárceles de mujeres siempre están peor; tienen peores recursos, peores talleres, el ratio profesional que las atiende siempre es menor, siempre a las mujeres presas se las trata peor. En general, las cárceles de mujeres reproducen el rol doméstico de la mujer, que dicen que la mujer que ha delinquido ha abandonado a su familia, lo cual no es cierto porque las mujeres que entran a la cárcel siguen siendo madres. Ahí aparece el tema de no romper el vínculo con las familias, en Ecuador está más trabajado en positivo porque dejan que los hijos y las hijas vayan a menudo a la cárcel y puedan relacionarse directamente con sus madres. El tema de las mujeres presas es muy invisible y  no hay una perspectiva crítica de que es un problema de pobreza, de una crisis mayor, muchas veces hay problemas de droga. Son variables que no se tienen en cuenta.
 
-¿Cuánto se avanzó en investigaciones no androcéntricas sobre el tema?
-Los avances desde la criminología crítica y feminista empiezan en los años `70, y en algunos países de América Latina hay una gran tradición de crítica de la situación de las cárceles de mujeres. Todo el cúmulo de investigaciones hizo que Naciones Unidas promulgara las Reglas de Bangkok que recomienda 70 aspectos generales sobre cómo se debe tratar a las mujeres presas. 
 
-¿Qué significado le asigna al movimiento #NiUnaMenos? 
-Es muy importante. El feminismo en Argentina ya existía, pero faltaba un impulso que ha acabado de producirse con el #NiUnaMenos que ha tenido un impacto también en Europa porque ha sacado a la palestra temas como la violencia de género y el aborto. Lo valoro mucho.
 
-Como militante feminista y académica, ¿cuál es su opinión acerca del debate sobre la despenalización del aborto que se da en Argentina por estos días?  
-Las feministas decimos que el tema del aborto no es un tema personal. Yo no sé qué haría si a mí me pasara, pero quién soy yo para decirle que no a otras mujeres en situaciones de vulnerabilidad y clandestinidad que están abortando y se están muriendo a causas del aborto clandestino. Obviamente estoy a favor del derecho al aborto libre, seguro y gratuito. Es una decisión de las mujeres y sus cuerpos. Es una decisión de autonomía y qué haces con tu vida. 
 


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