Análisis desde la sociología rural
“Se dejó que la macroeconomía organice” al sector agropecuario
Lun, 23/07/2018 - 09:39

El doctor Germán Quaranta reconoció la ausencia de “políticas activas bien coordinadas” en la gestión anterior y afirmó que “en este gobierno hay un desprecio por la agricultura familiar”. El especialista en estudios sociales agrarios dictó un módulo del Doctorado en Ciencias Sociales.

 

El doctor Germán Quaranta desarrolló diferentes aspectos teóricos relacionados a la renovación de la sociología rural en las últimas décadas y a los nuevos escenarios de la agricultura familiar, en el marco del modulo de Teoría Social Latinoamericana que se dictó en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

 
Como Investigador independiente de Conicet en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL), abordó en los últimos años los mercados de trabajo agrarios y el desarrollo rural. Con una importante trayectoria en estudios sociales agrarios, se doctoró por la Universidad de Córdoba, España, en el Programa Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sustentable.

 

En una entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional de la UNVM, Quaranta sostuvo que, a pesar de las grandes diferencias en los programas macroeconómicos, en materia de políticas agropecuarias existen aspectos en común entre el gobierno actual y el pasado. “Sin ocultar nuestra simpatía por los gobiernos anteriores, observamos que en los últimos gobiernos se dejó a la macroeconomía organizar lo que pasa en el sector agropecuario y no hubo, ni hay, políticas activas bien organizadas”, afirmó. “Durante el gobierno anterior se hicieron muchas acciones pero nunca se transformaron en políticas coherentes, hay buenas experiencias como la Ley del ordenamiento de tierras de Santiago del Estero, pero en términos generales no estuvieron coordinadas las acciones”, agregó. Asimismo, aclaró que en la actual gestión “directamente hay un desprecio por la agricultura familiar” y en Santiago del Estero “el secretario del área es un agente inmobiliario de campo; si esto pasa es porque el lugar que ocupa la agricultura familiar para el gobierno es inexistente”.

 

-Teniendo en cuenta sus trabajos, ¿cuáles cree usted que son las principales transformaciones experimentadas por la ruralidad en Argentina durante las últimas décadas?

 

-Hay distintos cambios con diferente peso, pero podríamos decir que primero hubo una tendencia a que se desacople lo agrario de lo rural, esto significa que cada vez menos la población rural está involucrada actividades agrarias y cada vez más la población vinculada a actividades agrarias vive en zonas urbanas. Esto nos obliga a pensar de forma muy distinta los temas clásicos de la sociología rural, por ejemplo la agricultura familiar.

 

-¿Qué sucede con la agricultura familiar?

 

-Tradicionalmente la agricultura familiar unía a la explotación con lo que pasaba en la familia. Hoy hay procesos de desfamiliarización de la agricultura, por lo que un productor familiar antes trabajaba con su familia y ahora lo hace sólo contratando algún servicio de maquinaria y convirtiéndose en un pequeño o mediano productor. Otro cambio es que los hijos no necesariamente siguen recorridos en la ruralidad. Algunos autores sostienen que nunca se termina de desfamiliarizar, yo soy más escéptico porque veo que esos procesos son predominantes en regiones como la pampeana. Vemos nuevas relaciones entre familias y explotación agrícola.

 

-La sociología rural distingue entre lo agrario y lo rural, ¿cuál sería la diferencia?

 

-La idea de agrario tiene que ver con la producción basada en la tierra, lo rural se vincula con la organización social en diferentes espacios poblacionales generalmente considerados de baja densidad. Uno tiene que ver con la organización social de la producción y el otro con la organización de la población en un determinado tipo de espacio. Históricamente iban de la mano, el que vivía en el campo trabajaba en agricultura y viceversa. Lo que pasó en los últimos 30 años es que se rompió la asociación entre residencia y actividad económica.

 

-¿Qué características tiene en América Latina?

 

-La sociología rural en América Latina tuvo tradiciones propias, como el trabajo asalariado, los estudios sobre el campesinado y el debate sobre la desaparición del campesinado, estudios ligados a movimientos sociales indigenistas o sin tierra que son un aporte muy propio de esta región. Recientemente se vincularon los estudios ligados al extractivismo. Una línea desde fines de los ‘90 fue la de los estudios de nueva ruralidad, si bien muy heterogéneos y diferenciados hacían esta distinción de la ruptura entre lo rural y lo agrario.


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