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Tiene 22 años y vive en Bell Ville. Viaja de lunes a jueves para cursar en la UNVM. En el camino descubrió que la comunicación es mucho más que periodismo.

De niño, Francisco Noriega imaginaba un futuro bastante diferente: los animales y la veterinaria ocupaban buena parte de sus intereses. Pero con el paso del tiempo aparecieron nuevas preguntas y, cuando terminó el secundario, un test vocacional lo acercó al mundo de las Ciencias Sociales.

Así llegó a la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). Después de transitar otra carrera durante 2023, al año siguiente decidió comenzar la Licenciatura en Comunicación Social. Hoy cursa tercer año, ya piensa en sus prácticas profesionales y en el próximo paso: recibirse como Técnico Universitario en Periodismo, escala previa antes de convertirse en Licenciado.

Francisco vive en Bell Ville, pero su rutina académica transcurre en Villa María. Viaja en colectivo de lunes a jueves y, aunque reconoce que implica organización y acostumbrarse a los horarios, asegura que no es un impedimento para estudiar.

“Uno se acostumbra y empieza a ser parte de uno mismo. No es complicado, no es imposible”, cuenta.

Hay jornadas en las que toma el colectivo por la mañana temprano para entrar a cursar al mediodía. Otras veces los horarios son más ajustados y debe acomodarse a las posibilidades del transporte.

Detrás de esa rutina hay también un acompañamiento fundamental. “Mi familia me apoya muchísimo”, destaca.

Descubrir la Comunicación
Una de las cosas que más valora de la carrera es haber encontrado nuevos caminos. “Me ha permitido explorar y encontrar nuevos gustos y nuevas sensaciones conmigo mismo y con la vida”, explica.

Francisco disfruta especialmente escribir. Durante el secundario escribió cuentos, poesías y cartas. Incluso, fue el encargado de redactar los discursos de despedida en actos de fin de curso.

Son textos que guarda como recuerdos personales, pero que también representan una parte de quién es. “Cuando escribo esas cartas aparece un Francisco más sentimental, más profundo, que escribe desde el corazón”, dice.

En la universidad, esa inquietud encontró nuevos espacios. Materias vinculadas con la redacción y la producción gráfica le permitieron seguir desarrollando una herramienta que disfruta y que, además, considera fundamental para expresarse.

Mucho más que periodismo
Para Francisco, uno de los grandes descubrimientos fue entender que estudiar Comunicación Social no significa únicamente convertirse en periodista.

La carrera, explica, abre múltiples posibilidades: escritura, producción, comunicación institucional, contenidos, medios y diferentes áreas en las que un comunicador puede desarrollarse.

Y él ya tiene una rama que lo entusiasma especialmente: la comunicación institucional. De acá a diez años se imagina trabajando con empresas e instituciones, aprovechando la formación general que le brinda la carrera para especializarse en el área que más le interesa.

“La carrera te forma de manera general y te permite desenvolverte en muchos ámbitos de la comunicación”, sostiene.

“Que se animen”
Consultado acerca de qué podría decirle a quien está buscando una opción para su futuro profesional, Francisco no duda: “Le diría que se anime. Es una carrera hermosa que te permite conocer gente muy buena, explorar muchos caminos y desenvolverte a lo largo de la vida”, asegura.

Su historia es, en definitiva, la de un joven belvillense que se animó a cambiar de rumbo y a descubrir una profesión que inicialmente no estaba en sus planes.

Hoy, mientras avanza en tercer año, Francisco ya sabe hacia dónde quiere mirar.

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