El politólogo graduado en la UNVM aporta en su tesis de maestría una categoría para prevenir e identificar situaciones de conflicto en el desarrollo de hidrocarburos no convencionales. “Es necesario que comprendamos que el momento de acelerar es ahora”, afirma.
Argentina posee la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional. Vaca Muerta es el principal activo estratégico para este desarrollo y la consolidación del crecimiento sostenido de la producción de shale oil (representa más del 50 por ciento de la producción total de petróleo del país) y shale gas (supera el 60 por ciento de la producción de gas) posiciona al país entre los principales productores a nivel internacional en materia de hidrocarburos no convencionales.
Sin embargo, el magister Stéfano Tiezzi asegura que “el desarrollo aún no está plenamente consolidado”, ya que “existen desafíos estructurales vinculados a la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, el acceso a mercados, la estabilidad regulatoria e incluso la capacidad de las comunidades de recibir y procesar el despliegue que tiene la instalación y desarrollo de operaciones hidrocarburíferas”. Para consolidar esta tendencia el sector “necesita de una mirada interdisciplinaria”.

En ese sentido, su tesis de maestría en Gestión de Gas y Petróleo de la Universidad Austral desarrolla una propuesta aplicada “de gestión de riesgos no técnicos, orientada específicamente al campo de las relaciones externas y los corporate affairs en la industria de oil & gas”. Se trata de una investigación “con un enfoque marcadamente de gestión”.
“Propongo un enfoque conceptual propio para analizar la conflictividad en entornos operativos, a partir de la categoría de conflictos externos potencialmente peligrosos (CEPP), concepto que permite identificar situaciones que, sin ser inicialmente críticas, pueden escalar si no son gestionadas de manera temprana”, explica el ex abanderado de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), donde se graduó en la Licenciatura en Ciencia Política.
El estudio aporta una herramienta concreta y aplicable para “avanzar hacia una gestión más profesionalizada, reduciendo la incertidumbre en la toma de decisiones y fortaleciendo el vínculo entre la empresa y la comunidad como un componente central para la sostenibilidad de las operaciones”. La tesis fue valorada por el tribunal con la calificación más alta por su desarrollo y utilidad profesional ante una problemática en el sector.
– ¿Por qué es importante el diagnóstico y la implementación de políticas corporativas para anticipar y mitigar conflictos en el desarrollo de Vaca Muerta?
– Una empresa que no diagnostica su entorno termina operando con los ojos cerrados. Y en Vaca Muerta, eso es operar con el estrés de la incertidumbre constante. La importancia del diagnóstico y de la implementación de políticas corporativas en este tipo de contextos radica en comprender que una empresa no opera en el vacío, sino que es un actor inserto en una comunidad. Esto se vuelve especialmente relevante por el fuerte anclaje territorial de la actividad y por las tensiones sociales que suelen acompañar a los procesos extractivos y estos conflictos se abordan de manera reactiva. Por eso, incorporar herramientas de diagnóstico y gestión permite pasar a una lógica preventiva, reduciendo la incertidumbre y evitando costos mayores en términos operativos, reputacionales y estratégicos.
– ¿Cómo se detecta la necesidad de superar las estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE)?
– Tanto la RSE como el concepto de licencia social para operar han logrado una importante incorporación en las empresas, especialmente en las de mayor escala. Sin embargo, la literatura y la experiencia muestran que, en determinados contextos, y particularmente en entornos con instituciones más débiles o con menor nivel de desarrollo, estas estrategias tienden a perder efectividad. La idea de “superar” la RSE no implica descartarla, sino construir sobre sus avances. Es decir, incorporar una mirada más estratégica y profesionalizada que permita diseñar herramientas específicas para gestionar de manera efectiva la relación con la comunidad. Se trata de pasar de un enfoque más declarativo a uno verdaderamente integrado en la lógica de gestión donde el vínculo con el entorno social sea entendido como un componente central para la sostenibilidad y el éxito de la empresa.
– ¿Cuáles fueron las herramientas que se incorporaron para el diagnóstico en tu investigación?
– Hay un conjunto de herramientas provenientes tanto del campo empresarial como de las ciencias sociales, con el objetivo de construir un enfoque integral y orientado a la gestión de estos conflictos. Lo que descubrí fue la existencia de una vacancia manifestada en una desconexión entre teoría científica y herramientas prácticas para la implementación en las empresas, lo que causa la existencia de marcos teóricos de permanente naturaleza hipotética y herramientas sin un sustento científico basadas en experiencias históricas particulares. A partir de esa base, uno de los aportes centrales fue la construcción del concepto de CEPP, que permite identificar situaciones que, sin ser inicialmente críticas, pueden escalar y afectar la operación si no son abordadas de manera temprana.
– ¿Cómo lo abordás metodológicamente?
– En términos metodológicos, se utilizó el enfoque de stakeholders como herramienta analítica central, al cual se le introdujo una adaptación específica innovadora: la incorporación de la variable tiempo. Esto permitió no solo identificar a los actores relevantes, sino también analizar cómo evolucionan sus posiciones, niveles de influencia y grado de conflictividad a lo largo del proceso, aportando una mirada más dinámica. En conjunto, estas herramientas no se utilizaron de manera aislada, sino que fueron articuladas y sistematizadas para construir el gran aporte de la tesis: el protocolo de gestión de CEPP, que comprende un desarrollo exhaustivo de un modelo desde monitoreo y la prevención.
– ¿De qué manera se pueden desarrollar políticas de relacionamiento más eficaces?
– La operación transforma el entramado comunitario, y esa transformación debe ser gestionada de manera consciente y estratégica. El desafío es avanzar hacia esquemas más profesionalizados, con herramientas específicas que permitan sostener una vinculación real, continua y basada en la confianza. El trabajar en la gestión pública (actualmente Tiezzi trabaja en la Municipalidad de Villa María), y específicamente con gestiones como la de Villa María que promueven una constante profesionalización en vistas de la adaptación a una sociedad compleja y dinámica, me inculcó la importancia que tiene reducir la dependencia de decisiones aisladas o basadas exclusivamente en la intuición, y avanzar hacia criterios más sistemáticos que permitan gestionar la relación con el entorno de manera consistente y con menor nivel de incertidumbre.
– ¿Cuál es la importancia para el desarrollo del país?
– La importancia del desarrollo de los hidrocarburos no convencionales para Argentina es, ante todo, estratégica. No solo por el volumen de recursos disponibles, sino por su capacidad de impactar directamente en variables centrales como la balanza energética, la generación de divisas y la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, el desarrollo de Vaca Muerta representa una oportunidad concreta de avanzar hacia el autoabastecimiento energético y, al mismo tiempo, posicionar al país como exportador relevante, especialmente en gas a nivel regional. Tiene un fuerte efecto multiplicador sobre la economía: genera empleo, dinamiza cadenas de valor, impulsa el desarrollo de infraestructura y promueve la actividad productiva en distintas escalas territoriales. Por eso es necesario que comprendamos que el momento de acelerar es ahora si no queremos perder una oportunidad como país.
– ¿Desde qué lugar las ciencias sociales pueden realizar aportes ante la expansión de las actividades extractivas?
– Las ciencias sociales pueden aportar desde un lugar clave: ayudar a comprender que las actividades extractivas no son únicamente procesos técnicos o productivos, sino también fenómenos profundamente sociales. El desafío es poder comprender y legitimar el papel que tenemos en el vínculo que queremos lograr con un sector que llegó para quedarse y que es clave para el desarrollo de nuestro país. La decisión es si queremos tomar los análisis críticos acerca de las problemáticas que acarrean las operaciones hidrocarburíferas para permanecer en una postura meramente enunciativa y paralizante del potencial de nuestras ciencias, o tomar la posta y utilizar nuestras capacidades para promover un desarrollo sostenible y armónico del sector, generando estrategias para disminuir al máximo los perjuicios que se puedan generar. El desafío es acercar las posiciones de nuestras disciplinas al sector privado, profesionalizando herramientas y ocupando espacios para mejorar áreas tan sociales como las relaciones externas e institucionales, corporate affairs, ESG, strategy management, entre otras.