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La rectora de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Gabriela Diker, ofreció una conferencia en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en la cual abordó los “Ecos de la Reforma Universitaria de 1918 en los debates actuales sobre la universidad”.

 

La actividad fue organizada por el Instituto de Ciencias Humanas y el Centro Universitario Sobral con el objetivo de retomar las consignas del Manifiesto Liminar y analizarlo a la luz del proceso de expansión del sistema universitario de los últimos 25 años.

En diálogo con la Secretaría de Comunicación de la UNVM, Diker resaltó que “el legado de la Reforma llega bajo la forma de autonomía, del principio de libertad de cátedra, de autogobierno, junto con el legado latinoamericanista de la declaración de la universidad como un derecho”. Asimismo, alegó que “las banderas de la Reforma tienen un significado distinto a la luz de este principio y también a la declaración de la gratuidad de los estudios universitarios en 1949”.

-¿Cuáles son los desafíos actuales de la universidad?

-Hoy tenemos que profundizar los modos de garantizar la idea de que la universidad es un derecho individual y colectivo. El derecho de los pueblos es el derecho del conjunto de la sociedad de recibir los beneficios de lo que se hace en la universidad. Para ello hay que responder qué es lo que la sociedad necesita de la universidad. Entonces entra en diálogo el principio de autonomía y la sociedad, que le pone límite pidiéndole cosas a la universidad a lo que ésta tiene obligación de responder.

-Usted fue muy crítica de los dichos de María Eugenia Vidal respecto del acceso a la universidad. ¿Qué le genera este discurso?

-Se vienen diciendo muchas cosas en relación con las universidades pero sin dudas esa frase de la gobernadora, donde dijo textualmente “nadie que vive en la pobreza llega al a universidad” y que había que hacer mas jardines de infantes que universidades, concierne a nuestra universidad porque estamos ubicados en el conurbano bonaerense profundo. Además es una frase falsa. Las universidades pueden demostrar cuántos jóvenes pasan exitosamente sus estudios aun habiendo nacido en condiciones de pobreza. Es una frase falaz porque asume que la pobreza es un atributo esencial de las personas, cuando en realidad la pobreza es una condición de injusticia a la que las personas se ven sometidas y a las que las someten ciertas políticas y de las que se sale con ciertas políticas. Entonces, esa frase debilita el papel de la política para modificar y esencializa un destino, como si hubiese una parte de la población que tiene un destino inexorable. Por lo tanto, las universidades como la UNGS se paran en contra de esos destinos y tienen como propósito interrumpir los destinos sociológicamente asignados.

-¿Cómo están siendo afectados por los ajustes?

-El ajuste a la universidad no es más que un indicador de un modelo de sociedad profundamente segmentada que sostiene un modelo económico que no hace más que profundizar las desigualdades y en el que parece que las universidades no tuviéramos un lugar. Es decir: Un modelo económico basado en procesos de desindustrialización, de destrucción del empleo, de apertura de las importaciones y primarización de la economía; está claro que no requiere de la producción del conocimiento, ni de la traducción de ese conocimiento a tecnologías aplicadas al sector productivo. En ese marco, y sumado a una campaña muy sostenida de desprestigio al sistema de educación pública, vienen a legitimar el ajuste que estamos viviendo todas las universidades y tiene su punto más crítico en el deterioro en los salarios de los trabajadores y las trabajadoras docentes y nodocentes. También en el deterioro del presupuesto que no nos permite el funcionamiento regular y la inexistencia de políticas de financiamiento de alguna línea de expansión del sistema universitario.

-¿Cómo se actúa ante esta situación?

-Los mecanismos más adecuados son los que sostengan la unidad de la comunidad universitaria, que no vacíen nuestras aulas y que no vacíen las posibilidades de las universidades de seguir produciendo pensamiento crítico. Hoy está en juego la capacidad del sistema universitario de salir a discutir críticamente con una palabra rigurosa, seria y comprometida las actuales políticas. Cualquier medida que permita eso es lo más potente. Producir conocimiento capas de intervenir desde la academia en el debate político.

-¿Qué importancia tiene reflexionar sobre la Reforma del ’18 en este contexto?

-Tenemos que seguir profundizando los mejores modos de llevar adelante el legado reformista. Creo que los universitarios y las universitarias hemos honrado el legado saliendo a la calle y defendiendo esta universidad pública, autónoma, laica y de calidad para todos y para todas.