La docente e investigadora de la Universidad Nacional de Villa María Susana Amblard reflexionó sobre el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la educación, y destacó el rol irremplazable de la escuela como espacio de vínculos, transmisión cultural y construcción de sentido.
En un contexto atravesado por el avance de la tecnología y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana, la psicóloga Susana Amblard sostuvo que la escuela sigue siendo una institución clave para el desarrollo de los niños y niñas. “Es la única institución que hoy permanece garantizando la transmisión cultural entre generaciones”, afirmó.
La licenciada en Psicología, especialista en psicología clínica y educacional y docente e investigadora de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), participó del ciclo de podcast Ideas y Acciones de la Usina Cultural, donde reflexionó sobre los desafíos actuales de la educación.
Amblard señaló que el debate sobre el uso de celulares o de herramientas digitales en las aulas debe comprenderse dentro de un contexto sociocultural más amplio. En ese sentido, advirtió que las tensiones frente a nuevas formas de comunicación no son nuevas en la historia.
“Desde la aparición de la escritura, la imprenta o los medios de comunicación, cada avance generó crisis y temores sobre cómo afectaría a las personas. Por eso no tenemos derecho a juzgar estas nuevas formas de comunicación con una mirada simplificada”, explicó.
Sin embargo, también alertó sobre algunos riesgos asociados al uso intensivo de pantallas. Entre ellos, mencionó su potencial adictivo y el impacto que puede tener en los vínculos y en el desarrollo del pensamiento. “Las pantallas pueden poner en pausa el pensamiento y también afectar la construcción de vínculos, porque el encuentro cara a cara genera tensiones que hay que aprender a resolver”, indicó.
En este marco, destacó la importancia de la escuela como espacio de socialización y de construcción de lo colectivo. Según relató, en algunas instituciones donde se restringió el uso del celular durante los recreos comenzaron a aparecer nuevas formas de interacción entre estudiantes.
“Los chicos empezaron a inventar juegos, a dibujar juntos, a crear actividades colectivas. Es el único espacio donde hoy pueden encontrarse con lo común”, señaló.
“La inteligencia artificial puede responder preguntas, pero no contiene”
Respecto del rol docente frente al avance de la IA, Amblard remarcó que la función educativa no se limita a transmitir información. “Docente no es quien pasa datos. Docente es quien le da sentido a la información para la vida del estudiante, quien crea un lazo con el alumno”, afirmó.
Desde esta perspectiva, sostuvo que la tecnología no puede reemplazar el vínculo pedagógico ni la experiencia educativa. “La inteligencia artificial puede responder preguntas, pero no mira, no sostiene, no contiene”, expresó.
Durante la conversación también se refirió a las inquietudes que hoy manifiestan muchos docentes frente a los cambios en la escuela y en las dinámicas familiares. Según explicó, existe una creciente diversidad de criterios pedagógicos y modelos de crianza que generan incertidumbre en la práctica cotidiana.
“Hay una gran heterogeneidad de situaciones y muchas veces los docentes sienten desesperación porque aparecen problemáticas nuevas para las que no tienen referencias claras”, señaló. En este contexto, subrayó la necesidad de fortalecer el lugar de la escuela como espacio de organización simbólica, donde los estudiantes puedan encontrar límites, reglas y referencias.
“La escuela ubica al niño en su lugar de estudiante, establece relaciones con pares y adultos, y permite aprender a convivir en un espacio democrático”, explicó.
Finalmente, Amblard insistió en la importancia de cuidar y fortalecer la institución escolar en un momento histórico marcado por la incertidumbre y la fragmentación social.
“Los chicos necesitan sentido, y muchas veces lo buscan en la escuela. Por eso es una institución que debemos cuidar amorosamente y con firmeza”, concluyó.