Mariano Andreis sostuvo que en el sistema internacional “las grandes potencias priorizan sus intereses estratégicos por sobre las normas globales”.
En un contexto donde el derecho internacional pierde peso frente a la lógica del poder, el conflicto en Medio Oriente reconfigura el tablero geopolítico global. Entre otras consecuencia, los ataques y represalias cruzadas intensificaron una crisis que impacta directamente en los precios del petróleo y la estabilidad internacional.
En ese marco, los docentes de la UNVM Mariano Andreis y Pablo Whebe analizaron las claves del conflicto en la charla “Medio Oriente en tensión: Claves geopolíticas del conflicto actual”, enmarcada en el espacio curricular de Geopolítica.
Según planteó Andreis, este escenario evidencia un debilitamiento del derecho internacional público y de las organizaciones creadas para garantizarlo. El especialista sostuvo que el sistema internacional atraviesa “una transición hacia esquemas similares a los del equilibrio de poder, donde las grandes potencias priorizan sus intereses estratégicos por sobre las normas globales”. En ese sentido, explicó que uno de los factores centrales del conflicto es el programa nuclear iraní, que motiva ataques por parte de Israel, y así «la guerra vuelve a ser utilizada como un instrumento legítimo de política exterior».
Andreis remarcó la importancia geopolítica de Irán, retomando la mirada del analista Robert Kaplan, quien lo define como un “puente” entre Europa y Asia. “Esta ubicación estratégica lo convierte en un actor clave para las potencias globales, especialmente en un contexto donde las rutas comerciales y energéticas adquieren un valor determinante”, precisó.
Uno de los puntos críticos del conflicto actual es el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, lo que lo convierte en una vía estratégica para el comercio energético global. “La interrupción del tránsito en esta zona ha provocado fuertes tensiones en los mercados y aumentos en los precios del crudo, afectando a economías de todo el mundo”, dijo.
El docente también destacó el rol del petróleo en la región, particularmente en las monarquías del Golfo Pérsico, y su conexión con las principales economías del mundo, como China y Estados Unidos. En este escenario, advirtió que la inestabilidad en el suministro energético genera “incertidumbre global”, especialmente cuando los precios superan niveles críticos que pueden afectar el crecimiento económico.
En relación con la dinámica del conflicto, Andreis señaló que Irán, consciente de su desventaja en una guerra convencional, adopta estrategias indirectas, como afectar a aliados de Estados Unidos en la región o generar inestabilidad en rutas comerciales. Además, recordó que la ruptura de relaciones entre Washington y Teherán en 1979 marcó el inicio de una rivalidad estructural que persiste hasta la actualidad.
Finalmente, el análisis subrayó que el conflicto actual también se inscribe en una disputa más amplia entre potencias globales y que Estados Unidos busca mantener su influencia extendiendo la tensión hacia América Latina. “En este contexto, la reaparición de una lógica similar a la de la Guerra Fría refleja un sistema internacional cada vez más fragmentado y la guerra se convierte en un instrumento legítimo de política exterior y pierde legitimidad el derecho internacional público”, enfatizó.