Se destinarán 260 millones para la construcción de nuevos espacios en el Campus de Villa María y en sede Villa del Rosario.
En un acto presidido por el presidente de la Nación Alberto Fernández se presentó el “Programa Nacional de Inversión en Infraestructura Universitaria 2019 – 2023” que beneficiará a 47 casas de altos estudios de todo el país, incluida la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).
Acompañado, desde diferentes conexiones virtuales, por los ministros de Obras Públicas y Educación, Gabriel Katopodis y Nicolás Trotta, respectivamente; por el secretario de Políticas Universitarias (SPU) Jaime Perczyk y por la presidenta del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y rectora de la Universidad Nacional del Nordeste María Delfina Veiravé, anunció la inversión de más de 9.600 millones de pesos que serán destinados a 63 obras distribuidas en 47 casas de altos estudios de todo el país.
En la Provincia, además de la UNVM, recibirán financiamiento para el desarrollo de nuevas obras las Universidades Nacionales de Córdoba y Río Cuarto.
Según se indicó durante la transmisión en vivo, la reactivación de este Programa beneficiará a 1.5 millones de estudiantes y contará con el financiamiento internacional del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), además de generar 13.500 puestos de trabajo directo.
En un contexto de emergencia sanitaria y contingencia producto de la pandemia del Covid-19, este anuncio fue recibido con beneplácito por toda la comunidad universitaria que estuvo representada por rectoras/es y autoridades académicas de casas de altos estudios emplazadas en 20 distritos de la Argentina.
“La educación pública, el desarrollo de la ciencia y la tecnología de la mano de la investigación” fueron conceptos destacados por el presidente Alberto Fernández en el marco de los anuncios.
Cabe destacar que, en representación de la UNVM, participó del anuncio oficial transmitido en vivo por distintas plataformas y señales televisivas el coordinador de Gabinete de la Universidad Nacional de Villa María, Germán Cassetta.
Nueva infraestructura
La UNVM recibirá $260 millones que se distribuirán en obras que se emplazarán en el Campus y en sede Villa del Rosario, donde se dicta la carrera de Medicina Veterinaria desde el año 2007.
Entre las proyecciones aprobadas para la casa de altos estudios local se destacan la construcción de un edificio e infraestructura para laboratorios en suelo villarosariense, además de un centro de salud y módulos de uso común en el predio del Campus.
“Esta noticia representa una gran oportunidad para nuestra comunidad universitaria. En el marco de la celebración de los 25 años, el estar incluidos en este ambicioso Plan de Infraestructura a nivel nacional nos desafía a continuar trabajando por una educación pública de calidad, pero sostenida en los principios de la inclusión y de la justicia social. Comienza una nueva etapa para la UNVM”, señaló el rector Luis Negretti tras los anuncios.
Desde la Secretaría de Planificación se informó que los trabajos se desarrollarán por etapas, cumplimentando con los procesos y licitaciones exigidas para la obra pública.
El funcionario a cargo del área, arquitecto Carlos Azócar, señaló: “la reactivación de un plan en el que venimos trabajando desde hace muchos años significa una inmensa alegría, con la novedad de que en esta nueva etapa la financiación alcanzará al 100%, es decir, a la totalidad de los trabajos”.
Fidel Baschetto, docente del Espacio Curricular «Fauna Silvestre» de la carrera de Medicina Veterinaria, publicó una reflexión sobre la pandemia que afecta a la población mundial. En su escrito aborda las enfermedades que se encuentran en la fauna silvestre y tienen la capacidad de convertirse y afectar al ser humano.
“Estamos viviendo un proceso histórico, terriblemente histórico. El tema no está para especular, ni dar a todas las opiniones personales un rango de mayor jerarquía, porque inevitablemente se caerá en contradicciones, confusión y lo que es peor: consejos contrarios a lo correcto. La pandemia, además de muertes, le abrió las puertas a la “infodemia”, otro tipo de epidemia, la de exceso de información, a la cual espero no nutrirla.
Todos los años en nuestra, humilde pero movedora de entendederas, Cátedra de Fauna Silvestre, en la Carrera de Medicina Veterinaria, en la Universidad Nacional de Villa María, un tema de profuso diálogo y estudio son aquellas enfermedades que descansan (la de hoy descansaba) en la fauna silvestre y tienen la capacidad de convertirse en Pandemias. Lo discutimos, generamos una mirada crítica sobre el tema e interpelamos a las enfermedades y a nosotros en cuanto a las nuevas circunstancias de cómo estudiar y cómo replantear estas miradas sobre estos agentes que vienen co-evolucionando con algunas especies a través de procesos de muchísimos años. Sabemos que la evolución ayuda a que los virus puedan vivir en sus huésped sin causarle daños. Es de sentido común adaptativo que para que ellos sobrevivan debe sobrevivir su «casa» (es una bella metáfora para que el humano comprenda que evolucionar es adaptarse a su huésped y no acabar con él, nos referimos al Planeta como huésped).
Estas potenciales enfermedades con origen en la vida silvestre (Influenza, Encefalitis de West Nile y de Sant Louis, HIV, Monkeypox, Marburgo, Menangle, Ébola, SARS, etc.) son producidas por agentes que están viviendo y evolucionando en ciclos silvestres. Es nuestra especie que ingresa a su mundo evolutivo a modificar o destruir ambientes, a extraer animales (¡hasta consumirlos!) y generar en poquísimo tiempo un contacto con especies (la nuestra entre otras) que no co-evolucionaron con ese potencial patógeno. De ese encuentro no puede surgir algo sano: mutaciones con poca evidencia médica o enfermedades violentas de acuerdo a su vía de contagio y mortalidad. La evolución sobrelleva la supervivencia al hombro y el requerimiento de proteína animal en el Homo sapiens es una necesidad adaptativa (no ingiero idealismos utópicos). Las camadas de médicos veterinarios egresados de nuestra Universidad pueden atestiguar sobre todo esto.
Siempre advertimos una ley epidemiológica irresoluta: las enfermedades que se contagian por vías aerógenas son las de mayor riesgo en cuanto a la facilidad de contagio y si, además, sumamos el concepto de fómites y permanencia del agente con capacidad de contagio en superficies el tema genera una alta morbilidad (porcentaje de individuos que se enferman de una población). Por lo tanto es necesario comenzar a comprender a qué nos estamos enfrentando: a un desequilibrio ambiental, de ingreso humano al mundo natural sin medir consecuencias y jugando a lo perdido, a que nunca nos va a pasar nada.
Pero ahora sucedió lo previsible; y, además, con una furia aterradora. Estamos ante la presencia de un virus con capacidad infectante humano-humano, incluso antes que las personas desarrollen síntomas; de contagio aerógeno y de superficie (por fómites) y, por lo tanto, de fácil transmisión, con una morbilidad alta.
Es ya la Pandemia más importante del siglo XXI (a poco tiempo de haberse cumplido cien años de la más grande de la historia: la gripe española) y si bien, en su curso y progresión, sólo se pueden gestar las mejores normas de conductas para mitigar el riesgo de contacto y el asistencialismo básico que ya ha colapsado en distintas sociedades, hay muchas ideas y temas que nos surgen para interpelar al pasado, al presente y esperar un futuro planetario que no será el mismo ahora que SARS CoV-2 apareció y produjo una enfermedad cuya sintomatología se la reconoce como COVID 19.
La única vacuna actual, hasta el presente, es: “distanciamiento social” y es por esto que el mundo está cuarentenado en sus hogares algunos reflexionando sobre causas y consecuencias, aciertos y errores, otros contando los minutos y algunos despidiéndose del Planeta mientras éste, siento, que encontró esta táctica para hacernos entender que hasta acá llego la capacidad de soportar el maltrato de nuestra especie. Ya no se puede hablar de lirismo bucólico. La Naturaleza habla y se defiende, esperemos saber escuchar.
Estamos viviendo un proceso histórico, horrorosamente histórico, quizá hasta evolutivo”.
La reunión con los integrantes del MCC se llevó a cabo en el Campus de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) el jueves 25 de abril.
Docentes, estudiantes e investigadores del Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas trabajan en conjunto en diversos proyectos con el Movimiento Campesino de Córdoba. De esta manera, con el objetivo de realizar un intercambio y proponer nuevas líneas de acción para 2019 el jueves 25 de abril concretaron una reunión en el Campus de la UNVM.
Cabe destacar que, desde el Instituto, se promueve la participación de estudiantes de todas las carreras en este tipo de actividades. A modo de ejemplo, algunos/as colaboran permanentemente en el Plan de Conservación de Bosques Nativos; otros/as, realizaron muestreos de agua y bombeo solar en una localidad del noroeste cordobés; en tanto que un grupo de Medicina Veterinaria colaboró en extracciones de sangre en el tambo caprino de la Estancia Yucat.