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La licenciada Ángela Cardella sostuvo que la atención monovalente sirvió para generar aislamiento y estigmas. Valoró el abordaje interdisciplinario para la atención en salud mental.

La representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) participó de la “Primera Jornada de Dispositivos Alternativos en Salud Mental”, que se desarrolló en el Campus de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

Organizada desde los Institutos Académico Pedagógico de Ciencias Sociales y de Ciencias Humanas en conjunto con la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Villa María, destacó la importancia de pensar otros espacios para trabajar la salud mental.

Cardella sostuvo que los dispositivos alternativos “facilitan la eliminación de los centros monovalentes, que solo sirven para generar grandes clasificaciones, aislamiento y mantener viva una situación que tal vez inició como una crisis aguda”. En este sentido, resaltó el valor de la interdisciplina “para trabajar con un paciente y con su familia para una mejor elaboración de esa crisis”.

En este sentido, añadió que una atención en centros de atención polivalentes evitaría los estigmas asociados a la locura: “Que aíslan socialmente de manera fenomenal y muy cruel, que marcan la vida de esas personas para siempre”.

La especialista afirmó que dispositivos como los hogares u hospitales de día cumplen un rol fundamental porque le permiten a la persona que atraviesa una crisis “elaborarla con una cotidianeidad equivalente a la de ir con el equipo hacia la familia, además de educarse y resocializarse a partir de la palabra de personas que tienen otras problemáticas parecidas y no solamente desde la palabra de los profesionales”.

“Si bien no son problemáticas idénticas, ya que cada persona es singular y elabora su crisis desde su propio camino, trabajando en grupo se comparten las experiencias y el afectado puede comprender que no está solo, ni aislado, ni enfermo. El afectado puede reconocerse como alguien que tienen problemas parecidos a otro, escucha las salidas que otros van encontrando para esos problemas, elabora sus propias salidas, lo corrigen cuando está equivocado y reflexiona”, remarcó.

Manifestó también la necesidad de multiplicar estos espacios interdisciplinarios en los centros de salud polivalentes para evitar así un gasto económico en asilamiento e internación: “La interdisciplina en un equipo y el seguimiento que los profesionales especializados realicen de la evolución de sus usuarios son esenciales para sacarlos adelante. El asunto no es tener un brote, sino poder salir de él y, para ello, es necesario saber qué ayuda tenemos de quienes nos rodean para salir de ese brote”, expresó.

Salud Mental y Derechos Humanos
A partir de su trabajo como integrante de la APDH, Cardella comentó que se viene trabajando en esta esfera de la salud humana desde la época de la Dictadura Cívico – Militar: “La post dictadura dejó huellas indelebles. Se trabajó mucho en la elaboración y análisis de la situación, de cómo quedaban las víctimas directas y la sociedad, como víctima también de todo ese terror que la llevaba a paralizarse o a desentenderse de lo que pasaba”.

Destacó que durante las presidencias de Carlos Menem y la implementación de las políticas neoliberales fue necesario comenzar a enfocarse en las consecuencias del desempleo y de la pobreza. Para luego, desde 2003, incorporar otras aristas de intervención social: nutrición, género y legalización del aborto.

En la actualidad, la APDH integra la “Red por la Plena Implementación de la Ley de Salud Mental”. Al reconocerse como organización impulsora de la normativa Nº 26.657 sancionada en 2010, reclama por su vigencia real.

“Esta Ley es la que garantiza los derechos de las personas llamadas usuarias y no pacientes”, cerró la especialista.