El investigador Agustín Zanotti analizó el impacto creciente de la IA en distintos ámbitos sociales. Advirtió sobre sus riesgos vinculados a la vigilancia y la guerra, y destacó el rol crítico de las ciencias sociales frente al avance de estas tecnologías.
El especialista en estudios sociales de la tecnología, Agustín Zanotti, analizó el impacto de la inteligencia artificial en distintos ámbitos de la sociedad. Durante una entrevista en Pensamiento Lateral, ciclo realizado por la Secretaría de Comunicación de la UNVM, el investigador describió la relación con la IA como “ambivalente”, ya que afirmó que estas herramientas potencian la productividad y la capacidad de creación; pero, por otro, advirtió que todavía requieren supervisión humana para muchas tareas complejas.
Con una amplia trayectoria en investigaciones sobre transformaciones productivas, tecnologías informacionales y cultura digital, el docente e investigador advirtió que la IA ya se ha convertido en una herramienta cotidiana, comparable al lugar que ocupan las redes sociales.
Finalmente, el especialista subrayó la importancia de las ciencias sociales para analizar críticamente estos procesos tecnológicos. Para Zanotti, no se trata de negar un cambio que “llegó para quedarse”, pero tampoco de celebrarlo de “manera ingenua”. En ese sentido, remarcó que muchas veces los desarrollos de IA están impulsados por grandes corporaciones tecnológicas cuyos intereses no necesariamente coinciden con las nociones de bienestar y bien común. Por ello, consideró fundamental investigar, debatir y reflexionar colectivamente sobre los usos y consecuencias de estas tecnologías.
-¿Qué oportunidades nos está ofreciendo la IA como sociedad?
-El impacto de la IA es un gran tema que ha tenido mucha repercusión en los últimos años. Realmente los impactos son múltiples y también varían con cada contexto en particular, con cada profesión. Nosotros hemos estado trabajando mucho de los impactos en el ámbito educativo. En particular, realizamos una encuesta en la UNVM en el último año para ver cómo los estudiantes estaban modificando su modo de estudiar y de aprender a partir de la llegada de la IA. Empezamos a ver que se ha normalizado como una tecnología más, así como las redes sociales. Eso genera ciertas alertas en el ámbito de la educación superior y la pregunta de qué habilidades se ganan y qué habilidades se pierden en la incorporación de esta herramienta.
-Y desde el punto de vista de la docencia. ¿Cómo lo ves?
-Hay mucha discusión, también. Estuvimos organizando el año pasado una diplomatura en Inteligencia Artificial para Docencia e Investigación, y su recepción fue muy amplia. Ahora tenemos una nueva cohorte, porque está esa demanda de tener ciertas capacidades y poder dar algunas discusiones fundamentales de qué es lo que se transforma. En los últimos años hemos visto como una especie de incremento exponencial de las capacidades de la IA. Al principio era solo para producción de texto o alguna cuestión más simple, pero ahora se utiliza mucho por tarea de investigación, de análisis de datos, se extendió en áreas de generación de imagen e incluso generación de videos, programación. Entonces es como que todo lo que enseñamos queda impactado por el avance de estas tecnologías.
-Saliendo del ámbito educativo, tuviste la posibilidad de visitar Taiwán con una beca. ¿Qué desarrollos encontraste para el uso de este tipo de herramientas?
-La verdad es que fue una experiencia sumamente enriquecedora. El año pasado el gobierno de Taiwán otorgó unas becas para ir a hacer un curso técnico de inteligencia artificial en Taipei. El curso incluía conocer las universidades, los desarrollos locales, también nos llevaron a conocer muchas empresas y ver cómo se está implementando también la IA en diferentes procesos. Eso también es como otra parte, una cosa es aprender a usarlo y después cómo implementarlo en una empresa, en un curso, en un determinado proceso. Estuvimos viendo algunos desarrollos locales y se ve mucho en los procesos de innovación el pensar el para qué de la IA.
-Y en ese para qué, ¿cuál es el impacto en el mercado laboral?
-Eso es algo que ya lo estamos viendo en algunos campos. En Argentina, por ejemplo, en lo que es el desarrollo de software en la industria tecnológica, estamos viendo que todos los programadores comentan que ahora todo se hace con IA. Las diferentes plataformas, redes sociales, incorporan nuevas herramientas de IA y se genera ese temor a ser reemplazado por la IA. Al mismo tiempo, todos tenemos que aprender a adaptarnos a este entorno. Hay como una ambivalencia, por un lado la IA nos da como una suerte de superpoderes, nos permite ser mucho más productivos de lo que hacíamos, en términos de cantidad de cosas que podemos crear. Y al mismo tiempo a la IA no se la puede dejar sola para muchas tareas. En términos generales, yo diría que no es un reemplazo de personal, sino que más bien un cambio en la forma que tenemos de trabajar y de llevar adelante nuestras tareas. Cada vez más la IA nos asiste en tareas que antes parecían irreemplazables, son las tareas creativas y cognitivas, aquellas que implican un proceso de pensamiento. Entonces, todavía estamos viendo cómo acomodarnos en este nuevo escenario.
-También aparecen manifiestos que se vuelven, de alguna manera, peligrosos.
-Exactamente. Circuló mucho en los medios el manifiesto de Palantir, una empresa de inteligencia que tiene diferentes desarrollos que utilizan la IA para vigilancia masiva de personas o para tecnología de guerra. En todos los escenarios empieza a aparecer la IA vinculada a la robótica como un potencial para desarrollar nuevas máquinas de guerra o la IA para servicios de inteligencia.
-¿Eso llevaría a repensar el imaginario que tenemos de la IA?
-En cierto modo, siempre pensamos en la IA como algo que nos va a ayudar. En general las tecnologías digitales siempre tienen como ese imaginario de que va a ser todo más fácil o vamos a ser más productivos, más creativos, pero me parece que justamente esta declaración, que además tiene muchos componentes, como un sesgo ideológico, va marcando esta alerta respecto a los usos que se pueden hacer vinculados a la vigilancia o a la guerra. Como todo ese lado oscuro que quizás no queremos ver, que no tiene que ver con el desarrollo comercial, sino con un desarrollo más específico para ciertos sectores. Es un tema del que tenemos que ponernos a reflexionar, que ponernos a hacer investigación. Es lo que nosotros hemos venido haciendo.
-¿Cuál es el rol de las ciencias sociales en ese análisis?
-Siempre la actitud es de no negar este cambio tecnológico, porque sabemos que es un cambio que ya vino para quedarse. En cierto modo me parece que no hay una vuelta atrás respecto de este desarrollo, pero tampoco celebrarlo desde un lugar un tanto ingenuo, sino tratar de hacer una valoración crítica de qué es lo que podemos sacar para qué lo podamos usar y en qué nos puede beneficiar también como sociedades. Como decía, a veces son desarrollos liderados por sectores comerciales los gigantes tecnológicos que transmiten una idea de bien común que no necesariamente coincide con la idea de bienestar y de bien común que tenemos en las ciencias sociales. Entonces, me parece que ahí hay como un rol que de repente nos parece protagónico para tratar de valorar estos procesos.
En el marco de una nueva Marcha Federal, cientos de personas se movilizaron para exigirle al Gobierno Nacional el cumplimiento de la norma aprobada en agosto del año pasado.
La ciudad y región ratificaron su apoyo a la comunidad universitaria con una masiva movilización a nivel local.
Fue en el marco de la Marcha Federal convocada por la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y la Facultad Regional Villa María de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y el acatamiento de los fallos judiciales que ordenan recomponer salarios de trabajadoras/es y becas estudiantiles.
Con un masivo acompañamiento colectivo, estudiantes, docentes, nodocentes, funcionarios/as, académicos/as y representantes de organizaciones sociales, estudiantiles, sindicales y políticas.
La movilización partió desde el Rectorado de la UNVM, donde confluyeron las columnas provenientes de la UTN, para luego recorrer las calles céntricas de la ciudad.
Esta marcha concluyó con la lectura de un documento federal consensuado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical Universitario y la Federación Universitaria Argentina (FUA). También se sucedieron las alocuciones de representantes de ambas casas de altos estudios, referentes de agrupaciones estudiantiles y gremiales.
“El financiamiento es actualmente crítico y la principal causa es que el Gobierno nacional incumple la regla democrática y constitucional básica: cumplir la Ley de Financiamiento Universitario que establece un piso recursos que asegura el normal desenvolvimiento del sistema”, sostuvo la declaración.
En otro de los párrafos del texto que se escuchó a lo largo y ancho del país, pidió el acompañamiento de la Corte Suprema de Justicia en la defensa del derecho a la educación “que iguala y nos hace libres”.
De esta manera, la UNVM manifestó su enérgico reclamo para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada en agosto de 2025.
Se trató de la cuarta Marcha Federal en defensa de la educación pública, gratuita y de calidad. Más de 60 Universidades Nacionales de todo el país volvieron a las calles para visibilizar la crítica situación del sistema universitario estatal y reafirmar su relevancia estratégica para el desarrollo científico, tecnológico, productivo y social con inclusión e igualdad.
La trayectoria de Giuliana Dellamaggiore refleja cómo la universidad pública genera profesionales altamente capacitados para ocupar roles estratégicos en sectores clave de la economía argentina.
La transición entre la vida académica y el mundo profesional suele estar marcada por incertidumbres, búsquedas y aprendizajes que van mucho más allá de los contenidos teóricos.
Así lo refleja la experiencia de Giuliana Dellamaggiore, quien se graduó en 2025 de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y hoy se desempeña en la Bolsa de Comercio de Rosario, uno de los espacios clave para el análisis económico y productivo del país.
En su paso por la casa de altos estudios cursó las Licenciaturas en Administración y en Economía dependientes del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales (IAPCS). Especializada en el sector agroindustrial, actualmente se cumple funciones como Analista de Mercados en el área de Informaciones y Estudios Económicos en la BCR.
Lejos de limitar su paso por la universidad a lo estrictamente académico, destacó que su formación fue integral: “La universidad me formó tanto profesional como personalmente”. Experiencias como intercambios internacionales, tutorías, ayudantías de cátedra y becas le permitieron desarrollar habilidades fundamentales que hoy aplica en su trabajo cotidiano.
En el plano técnico, la combinación de sus estudios en Administración y Economía le brindó herramientas para analizar la realidad desde una perspectiva amplia y sistémica.
“Las dos carreras que estudié me dieron herramientas distintas que, combinadas, terminaron moldeando mi forma de ver y analizar la realidad. Lo noto en la capacidad de sistematizar mis tareas, pensar en términos de procesos, de manera integral, de comprender cómo las cosas se relacionan entre sí.”
Esa mirada integral se traduce en su labor diaria donde investiga, construye modelos y analiza el impacto de distintas variables en sectores productivos, especialmente en el agro. “La universidad me enseñó a cuestionar y a entender las limitaciones de cada herramienta. Eso me permite ser más consciente, crítica y humilde a la hora de sacar conclusiones, sin pretender certezas absolutas”, explicó.
Su camino profesional, sin embargo, no fue lineal ni predefinido. Durante sus primeros años como estudiante no tenía claro a qué quería dedicarse. Fue en el transcurso de la carrera cuando descubrió su interés por la Economía, particularmente en el análisis de cómo las políticas públicas y los precios influyen en las decisiones de siembra de los productores.
“Estando en tercer año de Administración me di cuenta de que la Economía me apasionaba. Empecé a investigar un tema que me parecía muy interesante: cómo ciertas variables de política económica y de precios afectan las decisiones de siembra de los productores. Variables que, en ocasiones, no dependen del mercado sino de decisiones de política que pueden alterar el rumbo de todo el sector más importante de la economía argentina. Entender ese mecanismo me parecía genuinamente relevante”, manifestó.
Ese interés se transformó en su Trabajo Final de Grado (TFG) denominado “Determinantes económicos de la siembra de maíz en la Zona Núcleo argentina: un análisis econométrico aplicado” y, posteriormente, en una línea de investigación presentada en la Bolsa de Comercio de Rosario, que hoy constituye el eje de su actividad profesional.
Al reflexionar sobre su etapa universitaria, reconoce que le hubiese resultado útil comprender antes el valor de la experiencia del trabajo de campo. “La práctica no compite con la teoría, la complementa”, sostuvo, subrayando que el contacto con situaciones reales permite internalizar más rápidamente los conocimientos.
Exigencia laboral en ascenso
En cuanto al mercado laboral, advirtió que cada vez es más competitivo y, por ende, las exigencias para los jóvenes profesionales son cada vez mayores. En ese sentido, indicó que contar con una formación de excelencia y seguir aprendiendo “no es un diferencial sino una necesidad”.
Si bien la formación técnica sigue siendo relevante, señaló que las habilidades blandas ocupan un lugar central: la comunicación, el trabajo en equipo y la capacidad de generar un buen clima laboral son aspectos altamente valorados. “Somos parte de un equipo, y todo lo que construya esa sinergia es enormemente valorado”, agregó.
Respecto a las herramientas necesarias, evita dar recetas universales. En un contexto donde la tecnología, incluida la Inteligencia Artificial (IA), facilita el acceso a conocimientos técnicos, remarcó que lo verdaderamente diferencial es la capacidad de análisis. “Lo que realmente marca la diferencia son las formas de pensar y de analizar la información: saber leer entre líneas, ser crítico con lo que uno consume y hacerse las preguntas correctas. En la era de la IA eso se vuelve más valioso que nunca, porque quien pregunta mejor, obtiene mejores respuestas”, reflexionó la profesional.
Sobre el futuro del empleo en Argentina, identificó sectores con fuerte potencial como la energía, la minería, el agro y la industria del conocimiento. En particular, destacó el peso estructural del sector agroindustrial, que representa una porción significativa de la actividad económica, el empleo y las exportaciones del país. En un escenario de mayor estabilidad macroeconómica y buenos niveles de producción, aseveró que las oportunidades laborales tienden a expandirse.
El crecimiento constante como horizonte
A quienes aún transitan la universidad, les recomienda no apresurarse en definir su camino profesional. “No hay una única forma de hacer las cosas”, señaló. Su propia experiencia marcada por la exploración, el estudio de dos carreras y el acompañamiento de su entorno familiar demostró que los recorridos pueden ser diversos e igualmente válidos.
Finalmente, enfatizó en la importancia de la formación continua, capacitación y aprendizaje constantes, la participación en programas específicos, como los que ofrece la Bolsa de Comercio de Rosario, y la construcción de redes profesionales. “Actualmente podemos encontrarnos con infinitas fuentes de información disponible, de manera gratuita”. También resaltó valores como la resiliencia, la empatía, la capacidad de involucrarse activamente en distintos proyectos y construir vínculos genuinos.
“Cada paso fue necesario para llegar a donde estoy hoy”, concluyó, agradeciendo a la UNVM por “permitirme transitar todos los espacios que quise, darme la libertad y las herramientas para poder luchar por mis sueños” y a su entorno cercano por haber sido pilares fundamentales en su desarrollo.
Una historia que refleja cómo la educación pública, conjuntamente con la iniciativa personal, pueden abrir puertas y construir trayectorias sólidas en un contexto desafiante.
Serán cuatro encuentros en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas con proyecciones y debates sobre crisis, pobreza y trabajo. Inicia el 30 de abril con entrada libre y gratuita.
El Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), a través de su Escuela de Ciencias Económicas y la Licenciatura en Economía, impulsa el ciclo “La política económica argentina en los años 90”.
La propuesta académica y cultural busca analizar, desde una perspectiva crítica, los principales procesos económicos del país a través del lenguaje cinematográfico. Está dirigida a estudiantes de las carreras de Contador Público, Administración y Economía, así como a docentes, graduados/as en Ciencias Económicas y público en general.
El ciclo se desarrollará de manera mensual, con encuentros previstos para los jueves 30 de abril, 21 de mayo, 18 de junio y 23 de julio, a las 19 horas, en el SUM del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Villa María (Catamarca 1043).
Luego de cada proyección se habilitarán espacios de intercambio, promoviendo el debate colectivo y su vinculación con la actualidad. La actividad es libre y gratuita, pero requiere inscripción previa.
Cabe precisar que esta actividad se enmarca en el proyecto de investigación “Posiciones, tomas de posición y acción política del empresariado cordobés del sector agro-industrial alimentario: controversias tributarias y (re) distributivas en el período 2023-2027”, bajo la coordinación de Emilia Schaigorodsky.
En este sentido, el cine es abordado como una herramienta pedagógica que, además de su valor artístico y comunicacional, permite complementar las fuentes tradicionales y acercar a los estudiantes a una lectura más integral y reflexiva de los procesos económicos.
La iniciativa busca fortalecer la articulación entre la Universidad y las instituciones profesionales, promoviendo una mirada accesible, participativa y cultural de la economía.
Proyecciones previstas
Jueves 30 de abril | 9 Reinas | Temática: Crisis bancaria y corralito.
Jueves 21 de mayo | Pizza, birra, faso| Temática: Pobreza y educación.
Jueves 18 de junio | Mundo Grúa | Temática: Desempleo en la adultez.
Jueves 23 de julio | Los guantes mágicos | Temática: Medios de subsistencia y economía informal.
El politólogo graduado en la UNVM aporta en su tesis de maestría una categoría para prevenir e identificar situaciones de conflicto en el desarrollo de hidrocarburos no convencionales. “Es necesario que comprendamos que el momento de acelerar es ahora”, afirma.
Argentina posee la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional. Vaca Muerta es el principal activo estratégico para este desarrollo y la consolidación del crecimiento sostenido de la producción de shale oil (representa más del 50 por ciento de la producción total de petróleo del país) y shale gas (supera el 60 por ciento de la producción de gas) posiciona al país entre los principales productores a nivel internacional en materia de hidrocarburos no convencionales.
Sin embargo, el magister Stéfano Tiezzi asegura que “el desarrollo aún no está plenamente consolidado”, ya que “existen desafíos estructurales vinculados a la infraestructura, la estabilidad macroeconómica, el acceso a mercados, la estabilidad regulatoria e incluso la capacidad de las comunidades de recibir y procesar el despliegue que tiene la instalación y desarrollo de operaciones hidrocarburíferas”. Para consolidar esta tendencia el sector “necesita de una mirada interdisciplinaria”.
En ese sentido, su tesis de maestría en Gestión de Gas y Petróleo de la Universidad Austral desarrolla una propuesta aplicada “de gestión de riesgos no técnicos, orientada específicamente al campo de las relaciones externas y los corporate affairs en la industria de oil & gas”. Se trata de una investigación “con un enfoque marcadamente de gestión”.
“Propongo un enfoque conceptual propio para analizar la conflictividad en entornos operativos, a partir de la categoría de conflictos externos potencialmente peligrosos (CEPP), concepto que permite identificar situaciones que, sin ser inicialmente críticas, pueden escalar si no son gestionadas de manera temprana”, explica el ex abanderado de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), donde se graduó en la Licenciatura en Ciencia Política.
El estudio aporta una herramienta concreta y aplicable para “avanzar hacia una gestión más profesionalizada, reduciendo la incertidumbre en la toma de decisiones y fortaleciendo el vínculo entre la empresa y la comunidad como un componente central para la sostenibilidad de las operaciones”. La tesis fue valorada por el tribunal con la calificación más alta por su desarrollo y utilidad profesional ante una problemática en el sector.
– ¿Por qué es importante el diagnóstico y la implementación de políticas corporativas para anticipar y mitigar conflictos en el desarrollo de Vaca Muerta?
– Una empresa que no diagnostica su entorno termina operando con los ojos cerrados. Y en Vaca Muerta, eso es operar con el estrés de la incertidumbre constante. La importancia del diagnóstico y de la implementación de políticas corporativas en este tipo de contextos radica en comprender que una empresa no opera en el vacío, sino que es un actor inserto en una comunidad. Esto se vuelve especialmente relevante por el fuerte anclaje territorial de la actividad y por las tensiones sociales que suelen acompañar a los procesos extractivos y estos conflictos se abordan de manera reactiva. Por eso, incorporar herramientas de diagnóstico y gestión permite pasar a una lógica preventiva, reduciendo la incertidumbre y evitando costos mayores en términos operativos, reputacionales y estratégicos.
– ¿Cómo se detecta la necesidad de superar las estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE)?
– Tanto la RSE como el concepto de licencia social para operar han logrado una importante incorporación en las empresas, especialmente en las de mayor escala. Sin embargo, la literatura y la experiencia muestran que, en determinados contextos, y particularmente en entornos con instituciones más débiles o con menor nivel de desarrollo, estas estrategias tienden a perder efectividad. La idea de “superar” la RSE no implica descartarla, sino construir sobre sus avances. Es decir, incorporar una mirada más estratégica y profesionalizada que permita diseñar herramientas específicas para gestionar de manera efectiva la relación con la comunidad. Se trata de pasar de un enfoque más declarativo a uno verdaderamente integrado en la lógica de gestión donde el vínculo con el entorno social sea entendido como un componente central para la sostenibilidad y el éxito de la empresa.
– ¿Cuáles fueron las herramientas que se incorporaron para el diagnóstico en tu investigación?
– Hay un conjunto de herramientas provenientes tanto del campo empresarial como de las ciencias sociales, con el objetivo de construir un enfoque integral y orientado a la gestión de estos conflictos. Lo que descubrí fue la existencia de una vacancia manifestada en una desconexión entre teoría científica y herramientas prácticas para la implementación en las empresas, lo que causa la existencia de marcos teóricos de permanente naturaleza hipotética y herramientas sin un sustento científico basadas en experiencias históricas particulares. A partir de esa base, uno de los aportes centrales fue la construcción del concepto de CEPP, que permite identificar situaciones que, sin ser inicialmente críticas, pueden escalar y afectar la operación si no son abordadas de manera temprana.
– ¿Cómo lo abordás metodológicamente?
– En términos metodológicos, se utilizó el enfoque de stakeholders como herramienta analítica central, al cual se le introdujo una adaptación específica innovadora: la incorporación de la variable tiempo. Esto permitió no solo identificar a los actores relevantes, sino también analizar cómo evolucionan sus posiciones, niveles de influencia y grado de conflictividad a lo largo del proceso, aportando una mirada más dinámica. En conjunto, estas herramientas no se utilizaron de manera aislada, sino que fueron articuladas y sistematizadas para construir el gran aporte de la tesis: el protocolo de gestión de CEPP, que comprende un desarrollo exhaustivo de un modelo desde monitoreo y la prevención.
– ¿De qué manera se pueden desarrollar políticas de relacionamiento más eficaces?
– La operación transforma el entramado comunitario, y esa transformación debe ser gestionada de manera consciente y estratégica. El desafío es avanzar hacia esquemas más profesionalizados, con herramientas específicas que permitan sostener una vinculación real, continua y basada en la confianza. El trabajar en la gestión pública (actualmente Tiezzi trabaja en la Municipalidad de Villa María), y específicamente con gestiones como la de Villa María que promueven una constante profesionalización en vistas de la adaptación a una sociedad compleja y dinámica, me inculcó la importancia que tiene reducir la dependencia de decisiones aisladas o basadas exclusivamente en la intuición, y avanzar hacia criterios más sistemáticos que permitan gestionar la relación con el entorno de manera consistente y con menor nivel de incertidumbre.
– ¿Cuál es la importancia para el desarrollo del país?
– La importancia del desarrollo de los hidrocarburos no convencionales para Argentina es, ante todo, estratégica. No solo por el volumen de recursos disponibles, sino por su capacidad de impactar directamente en variables centrales como la balanza energética, la generación de divisas y la estabilidad macroeconómica. En ese sentido, el desarrollo de Vaca Muerta representa una oportunidad concreta de avanzar hacia el autoabastecimiento energético y, al mismo tiempo, posicionar al país como exportador relevante, especialmente en gas a nivel regional. Tiene un fuerte efecto multiplicador sobre la economía: genera empleo, dinamiza cadenas de valor, impulsa el desarrollo de infraestructura y promueve la actividad productiva en distintas escalas territoriales. Por eso es necesario que comprendamos que el momento de acelerar es ahora si no queremos perder una oportunidad como país.
– ¿Desde qué lugar las ciencias sociales pueden realizar aportes ante la expansión de las actividades extractivas?
– Las ciencias sociales pueden aportar desde un lugar clave: ayudar a comprender que las actividades extractivas no son únicamente procesos técnicos o productivos, sino también fenómenos profundamente sociales. El desafío es poder comprender y legitimar el papel que tenemos en el vínculo que queremos lograr con un sector que llegó para quedarse y que es clave para el desarrollo de nuestro país. La decisión es si queremos tomar los análisis críticos acerca de las problemáticas que acarrean las operaciones hidrocarburíferas para permanecer en una postura meramente enunciativa y paralizante del potencial de nuestras ciencias, o tomar la posta y utilizar nuestras capacidades para promover un desarrollo sostenible y armónico del sector, generando estrategias para disminuir al máximo los perjuicios que se puedan generar. El desafío es acercar las posiciones de nuestras disciplinas al sector privado, profesionalizando herramientas y ocupando espacios para mejorar áreas tan sociales como las relaciones externas e institucionales, corporate affairs, ESG, strategy management, entre otras.
La primera cohorte de esta carrera, disponible en dos puntos estratégicos de la Provincia de Córdoba como Villa María y Córdoba, contó con una importante aceptación por parte de las y los estudiantes, superando las 50 personas inscriptas.
“Esta Tecnicatura surgió como respuesta a una necesidad concreta de nuestro tiempo: formar profesionales capaces de comprender la complejidad social a partir del análisis de datos. La alta convocatoria superó nuestras expectativas iniciales y confirmó el interés que existe por propuestas académicas que articulen tecnología, generación de conocimiento y compromiso social”, afirmó Gabriel Suárez, decano del Instituto de Ciencias Sociales.
Cabe precisar que esta nueva carrera logró posicionarse como alternativa en el marco de un contexto donde confluyen el análisis de datos y la IA como herramientas clave para la toma de decisiones en áreas vinculadas al desarrollo, las políticas públicas y la investigación.
Acerca de la propuesta
Con una duración de dos años, la Tecnicatura se orienta a formar profesionales capaces de analizar e interpretar datos en diversos contextos sociales, integrando herramientas tecnológicas de vanguardia con enfoques propios de las Ciencias Sociales.
Esta innovadora carrera de pregrado promueve la participación en equipos interdisciplinarios, la colaboración en la producción y el análisis de datos para la evaluación de proyectos y su impacto social, así como el uso integral y analítico de información construida mediante metodologías de investigación.
Asimismo, apunta a la formación de perfiles que puedan intervenir en el diseño y evaluación de planes, programas y proyectos basados en evidencia, aportando soluciones técnicas a problemáticas sociales tanto en ámbitos públicos como privados.
A partir de su implementación, la UNVM reafirma su compromiso con la innovación educativa y la formación de perfiles profesionales que articulen conocimiento tecnológico y sensibilidad social, en línea con los desafíos contemporáneos.